Once upon a time.. le envié a un fotógrafo que admiro bastante mis fotos. esperando que me responda si eran un desastre o no, para mi sorpresa me contestó que le gustaba mucho lo recibido  y me hizo un par de comentarios: que siga así , que no abuse de ciertos efectos al retocar y que probara el nuevo soft de Adobe, el Adobe Lightroom.

Esa misma noche comencé a utilizarlo y nunca más pude dejarlo. No hay vuelta atrás.

El Lightroom es super intuitivo, el novato no precisa de instrucciones o tutoriales, hay que usarlo una y otra vez, quizás en un principio y como juego, se va a ver tentados en anular colores, dejando solo el rojo por ejemplo en una fruta  ( pero luego de un tiempo dejaremos seguramente de abusar de estos recursos al darnos cuenta de lo kitsch y dudoso gusto de nuestra obra ).

Este soft es un arma de doble filo, en una época en la que todos creemos ser fotógrafos y nos vamos equipando de cámaras más potentes, los usuarios del lightroom solemos  caer en la tentación de sacar fotos pensando en como las vamos a retocar en vez de solamente retratar el momento  y punto.

Hoy en día la mayoría de fotógrafos lo utilizan pero  pocos hacen correr la voz acerca de las bondades de este software. Sus virtudes van desde la rapidez  en la edición y exportación a varios formatos a la facilidad que salva por ejemplo  una foto quemada, algún leve fuera de foco o simplemente la simpleza con la que se  embellece una fotografía que no brillaba por si misma.

Es importante mencionar que el lightroom corre muy rápido y es liviano, unos 50 megas al instalarlo y sirve más que nada para resaltar lo mejor de una foto a través de sus geniales herramientas y presets, para sacar imperfecciones, ojeras y acné recomiendo el pesado Adobe Photoshop.

Les muestro un par de “antes y despúes” de algunas fotos que saqué  y dos más totalmente retocadas, todas  pasaron por el Lightroom V3

Web: http://www.adobe.com/es/products/photoshoplightroom/about/