Luego del terremoto que  “sacudió”  Tokyo  y alrededores las autoridades se impusieron  como objetivo inmediato bajar el consumo eléctrico en todo el país.

El problema  es que hasta  que no solucionen que hacer con las centrales nucleares dañadas de Fukushima no pueden forzar al resto de generadores de  electricidad.

Por pedido y conciencia general se ha reducido notoriamente la iluminación nocturna, los trenes circulan con frecuencias reducidas, dentro de los locales se utilizan menos luces y se han apagado varias escaleras mecánicas. Hasta han cerrado varios locales de Pachinko! esas  maquinolas  de la yakuza donde los japoneses gastan sus yenes.

Los hijos del sol naciente son conocidos por lo obedientes y educados que son, bastó con unas simple y simpática campaña de afiches que pedían bajar el consumo para que realmente el consumo baje y mucho, no nos olvidemos que Tokyo es la capital donde todo brilla.

Los afiches fueron puestos a disposición de la población para que los impriman y cuelguen en sus oficinas, casas o donde se les ocurra y por suerte fueron todo un éxito.